
El Santo Padre Pío nació en una familia campesina del sur de Italia, desde niño vivía con mucha normalidad la relación con Jesús, María y su ángel de la guarda. Entró en la Orden de los Frailes Menores Capuchinos y fue ordenado sacerdote en 1910. En 1918 recibió los estigmas. Su ministerio se centró en la confesión, el consejo espiritual y la intercesión por los enfermos. Sin salir de su convento miles de personas se encontraron con Jesús a través de él. Fue además, un gran intercesor profético, viviendo a la escucha de Dios y orando por las necesidades que Dios mismo le mostraba. Fundó la Casa para el Alivio del Sufrimiento en San Giovanni Rotondo. Murió el 23 de septiembre de 1968, dejando tras de sí una estela de conversiones, milagros y almas transformadas por su encuentro con Dios. Refiriéndose a que su misión continuaría después de su muerte mediante su intercesión dijo: «Haré más ruido muerto que vivo.»
